jueves, 28 de abril de 2011

Sólo ella

Ella es de esa clase de mujeres que solo con respirar hacen mover el mundo, que solo con abrir y cerrar los ojos hacen que a uno se le pare el corazón, que solo con hablar le alegran el día a las demás personas y que sólo con sonreír hacen que me quede sin palabras.

Ella es perfecta, a decir verdad. Con su mirada me enloquece, hace que todo a mi alrededor quede estático y que el único movimiento sea el de mi corazón. Su pelo es del color del trigo, o, mejor dicho, del color del oro, ya que es tan preciado como este. Su cara es una mezcla de pureza y alegría, es una mezcla de vida y esperanza, es la mezcla perfecta, ya que es el conjunto de facciones de una mujer perfecta, lo que da a resultar su infinita divinidad. Su piel es del color de la arena, de la arena más pura que hay en el mundo, que es tan suave como las olas del mar, lo que provoca que uno se pierda en su inmensidad.


No sólo es ella mujer perfecta en apariencia, si no en personalidad también. Con sus dulces palabras hace que el ambiente se aclare, que el viento vaya más rápido, que las hojas de los árboles empiecen a caer. Su risa es como una melodía, provoca que las nubes se alejen, que el pasto sea más verde, que las plantas florezcan y que contagia a la demás gente.


Ella posee el poder de la felicidad. Sabe cómo hacer feliz a cualquiera, ya sea con sus dulces palabras o con su perfecta sonrisa. Es ella la que hace que cada día en mi vida tenga sentido, que cada noche tenga por qué sonreír, que cada amanecer quiera levantarme sólo para verla. Es ella la dueña de mis pensamientos y la dueña de todo mi ser. Es ella, la mujer perfecta.

1 comentario: